וַיִּקְצְפ֨וּ עָלָ֜יו שָׂרֵ֣י פְלִשְׁתִּ֗ים וַיֹּ֣אמְרוּ לוֹ֩ שָׂרֵ֨י פְלִשְׁתִּ֜ים הָשֵׁ֣ב אֶת־הָאִ֗ישׁ וְיָשֹׁב֙ אֶל־מְקוֹמוֹ֙ אֲשֶׁ֣ר הִפְקַדְתּ֣וֹ שָׁ֔ם וְלֹֽא־יֵרֵ֤ד עִמָּ֙נוּ֙ בַּמִּלְחָמָ֔ה וְלֹא־יִֽהְיֶה־לָּ֥נוּ לְשָׂטָ֖ן בַּמִּלְחָמָ֑ה וּבַמֶּ֗ה יִתְרַצֶּ֥ה זֶה֙ אֶל־אֲדֹנָ֔יו הֲל֕וֹא בְּרָאשֵׁ֖י הָאֲנָשִׁ֥ים הָהֵֽם׃
Entonces los príncipes de los Filisteos se enojaron contra él, y dijéronle: Envía á este hombre, que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros á la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo: porque ¿con qué cosa volvería mejor á la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres?
Lea interpretaciones midrásicas de I Samuel 29:4: exégesis rabínica de Bereshit Rabá, Shemot Rabá y fuentes clásicas del Midrash, gratis.